|
|
||||||||||
|
El apelativo de Roma del Perú que recibe Arequipa, no es gratuito. La fe y actitud de nuestro pueblo frente a Dios Padre, bien lo vale. Así lo corrobora, también la existencia de santuarios dentro y fuera de la ciudad, en los que la oración confiada testimonia la fe en la promesa de Jesús: «Pedid y se os dará», impulsándonos a peregrinar, a salir al encuentro del Señor, que siempre nos espera. El Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, señala que en el santuario se entra, ante todo, para dar gracias, conscientes de que hemos sido amados por Dios antes de que nosotros fuéramos capaces de amarlo; para expresar nuestra alabanza al Señor por las maravillas que ha realizado; para pedirle perdón por los pecados cometidos; y para implorar el don de la fidelidad en nuestra vida de creyentes y la ayuda necesaria para nuestro peregrinar en el tiempo. El sentido de peregrinaje es clave, salir, buscar a quien nos da la vida, para hallar un espacio propicio para la oración de agradecimiento, perdón y súplica. Estos son los propósitos de los cientos de arequipeños que visitan los santuarios marianos y cristianos de la ciudad , entre los que indiscutiblemente ocupa primer lugar el Santuario de Chapi. |
||||||||||
|
||||||||||
|